El 31 de enero de 2026 ocurrió un hecho que, no por menos esperado, asustó al ciudadano medio que confió en los metales preciosos de inversión como garantía de ahorro. Plata y oro se desplomaron, ocupando titulares apocalípticos que acentuaban la incertidumbre y el miedo a caídas aún mayores.
Hay una realidad innegable: oro y plata sufrieron un viernes negro. En SilverGold Patrimonio no pilló a nadie por sorpresa porque era algo que veníamos alertando a nuestros clientes durante los últimos dos meses. La subida tan lateral de ambos metales provocaría tarde o temprano un momento de correcciones en las que se daría varios pasos atrás. «La verdadera sorpresa fue el volumen de la bajada, no la bajada en sí. No había fundamentos para que llegara a esos niveles… salvo que haya millones y millones de onzas puestas en corto y descubierto para intentar dificultar que oro y plata se conviertan en elementos estructurales», explica Javier López Milán, CEO de la compañía.
¿Qué ha pasado para que el oro y la plata se desplomen?
De llegar a máximos históricos… a darse un golpe histórico. Parece incoherente, pero no lo es si estudiamos minuciosamente los acontecimientos. El mismo viernes negro, un banco norteamericano puso en venta más de 80 millones de onzas de plata, desequilibrando las bases del mercado con la única intención de recoger ganancias pronto y sacar del mercado posiciones cortas.
¿Por qué haría un banco privado un movimiento que empujaría a la baja el metal? La clave está en saber cómo operan estos: hay ciertas operativas en las que dichos bancos prestan onzas —o promesas de onzas— para que sean operados en el mercado.
Estos préstamos tienen un coste de financiación alto, causando desafección entre los poseedores. De hecho ha sido el aumento de los márgenes exigidos en los futuros de los metales lo que, a priori, ha desincentivado las renovaciones de compras, ya que obliga a los poseedores de dichos metales a aportar más dinero. Los bancos estaban viendo que la mayoría de sus clientes quería retirar el metal llegado el vencimiento y, estando en máximos históricos, esa operativa les iba a costar una enorme cantidad de dinero. No les quedó otra que hacer que caiga para ir al mercado —poniendo en venta en corto una ingente cantidad de metal— y cumplir con sus clientes a un precio más bajo.
Era un movimiento «fuera de toda lógica» y poco probable, pero se ha dado. Porque otro elemento que ha incitado un aumento desmesurado de ventas ha sido el reciente nombramiento de un nuevo presidente de la FED (Reserva Federal Estadounidense), Kevin Warsh, cuyas políticas son más estrictas respecto a la inflación y a la flexibilización cuantitativa con la mirada clavada en potenciar el dólar, lo que podría afectar negativamente al oro.
¿Hasta dónde bajarán el oro y la plata?
La caída del 9% del oro y del 27% de la plata generaron mucho ruido en el mercado, ¿pero hasta cuándo podrían continuar cayendo? López Milán cree que el metal amarillo tiene un suelo bastante fuerte en torno a los 4.500 dólares, mientras que la plata giraría alrededor de los 77 dólares. «Estamos en niveles de soporte y salvo que sigan empujando tan fuerte nos quedaremos alrededor de ahí. Estadísticamente es complicado que bajen de ahí, pero las estadísticas están para romperse…», explica.
No es una tragedia, ¡es momento de comprar más oro y plata!
Si eres cliente de SilverGold Patrimonio o posees metales preciosos como herramienta de ahorro es normal que esta noticia te haya descuadrado. Pero cualquiera que siga de cerca nuestras apariciones mediáticas debería llegar a la misma conclusión: teníamos razón. Es cierto que esta corrección ha sido más grande de lo que esperábamos, pero era un escenario que entraba en nuestros planes.
El mismo viernes por la tarde, momento en el que la noticia corrió como la pólvora, cogimos el teléfono para comunicarnos con todos nuestros clientes. Queríamos eliminar de un plumazo esa alarma y ese miedo y cambiarlo por esperanza y oportunidad. Porque sabemos, con certeza, que tanto plata como oro no solo recuperarán sus niveles previos a la caída, sino que alcanzarán nuevos máximos históricos a finales de año. Esto supone un momento único para rearmarse y seguir aumentando nuestro patrimonio de metales preciosos de inversión a un precio excelente.
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